Historiador Rubén García Lira
La figura de Santa Claus o papá Noel es una de las figuras más emblemáticas en las fiestas decembrinas ya que en este mundo globalizado basado en el capitalismo y consumismo es muy fácil tomar iconos e imágenes que nos ayuden a reconocer una marca, una necesidad o en este caso una festividad como es el caso de la navidad representada principalmente por un arbolito de navidad y la imagen de un diabético hipertenso bonachón, el cual tiene la tarea de llevar obsequios a todos los niños del mundo.
Sin embargo para la cultura mexicana al emblemática figura de Santa Claus no fue tan aceptada ni tan emblemática en la década de 1920, ya que la sociedad mexicana de ese entonces se encontraba en una gran desaprobación hacía casi cualquier cosas que tuviese que ver con nuestro vecino del norte.
De esta manera la iglesia y la clase más conservadora mexicana se oponían a esta invasión cultura norteamericana ya que la figura de Santa Claus era vista como un extranjero indeseable, portador de una cultura ajena y considerado un personaje comercial y publicitario asociado a una fiesta religiosa, cuya explotación lo único que necesitaba eran centros comerciales, tiendas departamentales y operaciones de compra-venta. A través de su figura se comenzaron a publicitar empresas, tiendas y marcas.
Agencias publicitarias, la industria cinematográfica, la radio, la televisión y la prensa utilizaron una y otra vez la figura del popular personaje para atraer a los niños a las tiendas departamentales. En poco tiempo, las figuras de Santa Claus y los Reyes Magos aprendieron a convivir, no solo por la receptividad de los mexicanos a la influencia estadounidense, sino porque los comercios notaron que tener ambos personajes en el gusto de los niños favorecía el consumo tanto en la Navidad como el Día de Reyes.
Pero gracias a una marca de refresco pronto la figura de Santa Claus comenzó a penetrar en la vida de los mexicanos. La doctora Susana Sosenski, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, señala que “la asimilación de este símbolo cultural estadounidense por los niños y las familias mexicanas fue consecuencia de una mayor apertura de México a políticas e intercambios culturales con Estados Unidos, así como de la relativa facilidad de los mexicanos de clase media para retomar tradiciones culturales provenientes del exterior” y también claro está, de la publicidad que se le dio en radio, revistas, televisión a este personaje.
Que Santa Claus se volviera parte de las tradiciones navideñas de los mexicanos fue posible gracias a distintas estrategias culturales que se usaron para promocionarlo. Por ejemplo, los medios de comunicación, que tanto habían atacado su llegada, fueron fundamentales para incrementar su presencia en México.
Fuente consultada:
- http://ciencia.unam.mx/leer/520/Asi_llego_Santa_Claus_a_la_cultura_mexicana

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