miércoles, 20 de diciembre de 2023

Posadas en la celebración a Huitzilopochtli.

 Latinoamericanista Eleazar E. García Lira

Tras la caída de México-Tenochtitlán, la conquista española se valió de un método de culturización, muy a la usanza de los antiguos imperios europeos. A grandes rasgos podemos asegurar que esta intención tenía tres objetivos, el primero no llevar a cabo una exterminación de los pobladores originarios porque su fuerza de trabajo era de vital importancia para el nuevo proyecto colonial. El segundo objetivo, se relacionaba con la cosmovisión católica española, pues recordemos que el choque con este Nuevo Mundo, seguía causando controversia respecto a que sí los pobladores originarios eran humanos o no, y sí lo eran, era necesario rescatar sus almas condenadas por la adoración a dioses paganos, atrayéndolos al catolicismo y a la cultura de Europa Occidental, todo esto con la intención de “civilizarlos”. El tercer objetivo por supuesto, consistió en reestructurar la pirámide social, para que los conquistadores y las instituciones españolas que representaban, quedarán en lo más alto de esta nueva pirámide.

Para lograr dichos objetivos, los conquistadores y los “hombres de Dios”, se valieron de tradiciones indígenas, pues como en el caso de las culturas asentadas en el antiguo Valle de México, se encontraron con sociedades muy bien estructuradas, con una gran organización política y social, en la cual la religión tenía un papel central en el desarrollo cultural, político y militar. Muchas de estas celebraciones, coincidían en periodicidad con los ritos y ceremonias católicas, por ello el sincretismo religioso, jugó un papel clave en esta culturización. Es cierto que la sangre y la espada, estuvieron presentes en la conversión al catolicismo de los pobladores originarios, pero también, por parte de estos últimos, existió un reconocimiento de sus antiguas tradiciones, en las festividades de los santos católicos. Adorando y alabando en muchas ocasiones, no al santo que tenían al frente, si no a su Dios prehispánico.

Para lograr dichos objetivos, los conquistadores y los “hombres de Dios”, se valieron de tradiciones indígenas, pues como en el caso de las culturas asentadas en el antiguo Valle de México, se encontraron con sociedades muy bien estructuradas, con una gran organización política y social, en la cual la religión tenía un papel central en el desarrollo cultural, político y militar. Muchas de estas celebraciones, coincidían en periodicidad con los ritos y ceremonias católicas, por ello el sincretismo religioso, jugó un papel clave en esta culturización. Es cierto que la sangre y la espada, estuvieron presentes en la conversión al catolicismo de los pobladores originarios, pero también, por parte de estos últimos, existió un reconocimiento de sus antiguas tradiciones, en las festividades de los santos católicos. Adorando y alabando en muchas ocasiones, no al santo que tenían al frente, si no a su Dios prehispánico.

Los festejos a este Dios Azteca, se llevaban a cabo dentro del Panquetzaliztli (levantamiento de banderas), decimoquinto mes del calendario azteca, para solemnizar su nacimiento el 21 de Diciembre (Solsticio de Invierno). Para esta fecha, el sol ya había recorrido la bóveda celeste, y había muerto el 20 de Diciembre, yéndose al Mictlán, en donde tenía que transmutar en forma de colibrí, para regresar al origen. Siendo el 24 de Diciembre el día en el que el sol, re-surgía de Malinalco (Estado de México) por ello esas fechas eran muy importantes, ya que se trataba como en la cosmovisión católica, del “cumpleaños” de la deidad principal. Se sabe, que los frailes agustinos, de manera muy astuta, para facilitar su tarea evangelizadora, retomaron algunos elementos de esta celebración, con el fin de que las “posadas” fueran bien recibidas por lo pobladores.

Fuentes:

Convento parroquial de San Agustín de Hipona.

Fuente: https://experiencia.edomex.gob.mx/recursos_turisticos/mostrarDetalleRecursos/808


Dios de la guerra Huitzilopchtli palabra que significa colibrí zurdo. Esta deidad guio al pueblo azteca al lago de Texcoco. Es uno de los dioses principales en el panteón mexica.


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