Latinoamericanista Eleazar E. García Lira.
Si bien es cierto que estas fechas las dedicamos a honrar a nuestros queridos difuntos por medio del recuerdo, también es cierto que estos días por su misticismo y la cercanía que generan entre la frontera de los vivos y los muertos, hacen que recordemos esas historias cargadas de miedo, las cuales han sido transmitidas de generación en generación por los habitantes de nuestras comunidades.
He aquí algunas leyendas de nuestros municipios:
Cuautitlán Izcalli
Los Arcos de Tepojaco:
Se dice que cuando se construyó esta sección de los treinta y dos Arcos de Escontria durante la época colonial, muchos trabajadores perdieron la vida a causa de diversos accidentes. Como el tiempo apremiaba, sus cadáveres fueron sepultados en las bases de algunos de estos arcos. Las personas que habitan cerca de este lugar cuentan que en algunas ocasiones por la noche, se puede escuchar claramente como las ánimas de estas personas fallecidas, trabajan para seguir construyendo los arcos.
Lago de Guadalupe
Hay varias historias que giran alrededor de este emblemático lugar, la que más llama la atención, es aquella que cuenta que en el lugar que hoy ocupa el lago existía una hacienda que llevaba el mismo nombre, junto con una iglesia que tenía campanas de oro. Se dice que estos inmuebles fueron inundados y ahora permanecen bajo el agua. La gente que habita cerca del lago cuenta que cuando caen fuertes aguaceros, si escuchas con atención puedes escuchar el repique de las campanas de la iglesia.
Ante tal situación, han sido varios los buscadores de fortunas que se han lanzado en búsqueda de las riquezas de esta hacienda, los cuales, la mayor de las veces han perecido ahogados. Respecto a la iglesia inundada, un velador que resguardaba el lago, relataba que todos los doce de diciembre exactamente a la media noche escuchaba música y ruidos de fiesta, sin embargo, cuando buscaba el origen del ruido no encontraba nada. En una ocasión al vigilante se le ocurrió mirar hacia el centro del lago mientras escuchaba la algarabía, asegurando que de ese punto surgieron rayos de luz, del mismo lugar en donde supuestamente se encuentra la iglesia inundada.
Lamentablemente mucha gente ha muerto ahogada dentro de este lago, por ello cuando una persona muere y no hallan su cuerpo, la gente aledaña al lugar pone en la noche veladoras en unos platitos que sueltan desde la orilla. Las veladoras flotan por todo el lago, y cuando algunas de estas se detienen en algún punto determinado y permanecen ahí dando vueltas, es señal que en el fondo se encuentra el cadáver. Señal esperada por los rescatistas para bajar al fondo y rescatar el cuerpo.
Las brujas de Tultitlán
Se dice que hace mucho tiempo cuando este municipio contaba con muy pocos habitantes la mayoría de sus terrenos estaban destinados al cultivo, esto gracias a que el lugar se caracteriza por la abundancia de agua. La gente mayor relata cómo sus padres les contaban que por las noches salían las brujas, las cuales gustaban habitar ahí por la misma abundancia de agua del lugar. Incluso los ancianos refieren, que a estos seres les encantaba cuando llovía ya que salían a bailar y a brincar bajo la lluvia.
Los habitantes temían a las brujas porque por las noches, estas se metían en las casas para robar a los bebés con la intención de chuparles la mollera, encontrando a varios niños muertos en los terrenos de siembra. De igual forma, la gente del lugar relata que por las noches escuchaban carcajadas de mujer y cuando la gente salía a asomarse para ver lo que sucedía, se encontraban con esferas de lumbre que iban de un lado a otro. La gente se defendía de estas esferas disparando los señores con sus escopetas en contra de ellas, pero las brujas más se burlaban al esquivar los ataques. En algunas ocasiones estas brujas se llevaban a quienes las enfrentaban a los cerros para darles una lección, volviendo estos señores muy temerosos a resguardarse en sus hogares.
Se dice que estas brujas eran mujeres con pies de guajolote, los cuales se quitaban y los ponían en lumbre para poder convertirse en esas bolas de fuego. Con la llegada de la modernidad y el aumento de la población en el municipio, estos seres fueron desapareciendo paulatinamente, dejando tras ellas una leyenda que caracteriza al municipio, tanto que los pobladores de los pueblos vecinos aún llaman a los habitantes de Tultitlán “Brujos”.
Las costillas del Diablo en Tepotzotlán
En Tepotzotlán podemos encontrar un sinnúmero de leyendas que van desde la Llorona, pasando por nahuales y brujas, pero hay una que destaca por su sencillez y es precisamente la de “Las costillas del diablo”.
Cuenta la leyenda que el mismísimo diablo, vino a este municipio a buscar una roca para su casa, encontró una muy grande que le pareció perfecta. Después que la había atado con mecates trató de arrancarla del suelo volcánico donde estaba, pero sus intentos fueron fallidos porque no logró ni siquiera moverla ya que ésta se encontraba pegada al suelo. Fue tanto su esfuerzo por moverla que en ella dejó marcadas sus costillas, como el amanecer se aproximaba tuvo que abandonar su empresa, dejando la roca ahí.
En relación con esta leyenda, en este municipio se cuenta que en los cerros cercanos, las brujas se reúnen para bailar con el diablo, para después salir en busca de niñas o niños pequeños a robar su sangre, especialmente aquellos que no están bautizados.

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