Historiador Julio Enrique Alcaraz García.
Antecedentes históricos
Una de las metas principales que a futuro se planteó el México independiente después de la consumación de la independencia nacional, fue el tema de la educación en su conjunto. El Estado de México al tener su categoría de gobierno y una legislatura constituyente, pudo generar una diversidad de decretos que organizaron la vida política y social de cada municipio establecido. Entre estas el establecimiento escolar de las primeras letras dentro de cada entidad municipal. Para el año de 1825 el Estado Libre y Soberano de México, a través del decreto número 42, el Congreso del Estado de México deseando promover la ilustración de sus pueblos, tuvo bien decretar:
“En todas sus cabeceras de partido habrá dos veces al año, certámenes públicos de primeras letras, con asistencia de la autoridad política, del ayuntamiento y del cura del párroco”
En el caso de nuestro municipio contiguo, el de Cuautitlán, tuvo esas facultades para esos años, obteniendo con ello el beneficio de educación en sus pequeños alumnos.
Ya para el año de 1871 se decreta que:
“se establecieron escuelas de primeras letras, en todos los pueblos, haciendas y rancherías del Estado, siempre que puedan sostenerlas por sí. El Gobierno cuidará que estén convenientemente servidas y dotadas.”
Las primeras letras se dividieron en tres tipos: de primera, segunda y tercera clase. Las dos primeras fueron construidas dentro del municipio cuautitlense, teniendo mayor rango y calidad que las de tercera clase que fueron puestas por lo regular en los pueblos periféricos de la municipalidad. Con el paso del tiempo, ya para la primera mitad del siglo XX el Congreso Federal promulga en el año de 1911 la ley de Escuelas de Instrucción Rudimentaria, para la enseñanza de toda la población, y principalmente a los indígenas para hablar, leer y escribir el castellano y ejecutar las operaciones elementales de aritmética.
Las Primeras Letras en La Aurora
Estas comienzan por el año de 1905. Uno de los beneficios que generó la Fábrica de Yutes, Fibras e Hilados fue donar un espacio de las instalaciones y sufragar los gastos que se generaran dentro de la escuela como los gastos de libros, útiles e infraestructura de las instalaciones, incluyendo el salario de los maestros que estuvieron a cargo de la institución escolar, de ahí que la consideremos como escuela particular, aunque para los años veinte se catalogaba como Escuela Mixta Rudimentaria Particular. Un oficio del Juez Auxiliar del municipio de Cuautitlán, dirigido al Presidente Municipal manifestaba que para el año de 1916, en la actualidad:
“solamente está en servicio la escuela mixta de niños bajo la dirección única de la Sra. Profesora Juana González de Hernández… así mismo al continuar trabajando de manera regular la fábrica serán restablecidas las escuelas de adultos de hombres y mujeres que han estado bajo la dirección de la mencionada profesora y del profesor Porfirio Hernández”
Más adelante manifiesta que: “las escuelas particulares de la fábrica han estado bajo el régimen oficial y se avisó de su apertura en septiembre de 1905 para la mixta, y en junio de 1912 para la de adultos”
Las Primeras Letras en la Hacienda Cuamatla
Otro caso de escuela particular fue el de las Haciendas, donde los hijos de los piones fueron los que tuvieron el beneficio de la educación. Quien pensaría que este tipo de sistema empresarial, surgido siglos atrás en nuestro país, solamente con la idea de crecimiento monetario, contribuiría dentro del ámbito educativo en el siglo XX. Aquí en Cuamatla la escuela también fue considerada de tipo rudimentaria particular, y es quizá por la cantidad de indígenas que hubo en el aula.
El sufragio de gastos fue hecho por la misma finca tanto en útiles escolares como en el pago del profesor. No tenemos el dato exacto de cuándo se impartió la educación en el lugar, aunque un comunicado del año 1915 manifestaba que ya hacía dos años que no había profesor. Brígida Tell fue la maestra que impartió la educación en la hacienda a partir de 1918. Para el año de 1927 ella permaneció educando a los niños en el lugar. Se reporta que la educación impartida al alumnado en Cuamatla constaba de trabajos manuales, dibujo, ejercicios gramaticales, lengua nacional, civismo y aritmética. Estas materias impartidas se dieron en los grupos de primero y segundo año, habiendo en el primero 10 alumnos y en el segundo 9. Para 1926 ya contaba con 45 alumnos. No hay una fecha de cuando se cerró la escuela, pero sí quedó la constancia de su participación educativa dentro del municipio.















